martes, 17 de noviembre de 2009
martes, 25 de agosto de 2009
ELECTRICMISA
ELECTRICMISA: Los Andes - Chile - 2009- Megaland Study Band: Alvaro Mega Herz - Jorge Solari Salame Video: Alvaro Mega Herz - Megaland Study Postproduction: Alejandra Contreras Escuincle Alvarado
lunes, 24 de agosto de 2009
Cinocéfalo
Mito del hombre cara de perro
Un cinocéfalo para cada época.
Durante diferentes periodos de la historia y hasta nuestros días, el hombre ha instalado, al cinocéfalo en el tapete de las criaturas fantásticas, nutriéndose de hechos desconocidos, animales exóticos o desprecio hacia otros menos civilizados, siempre inmersos en un tiempo, espacio y criterio determinado del que asegura su existencia. Por ejemplo, en la antigüedad clásica griega el concepto del cinocéfalo, tomado de la figura del psychopompos (conocedor del camino de las almas), se popularizó en el folklore, y llegó hasta el imaginario del común de la gente durante la época del Imperio Romano. Entonces eran muy normales las menciones a seres fantásticos, hechas por algunos de los grandes ilustrados del momento. Heródoto (485-425 a.C.), el gran historiador, se encontró con centauros y cinocéfalos en Libia; Esquilo (525-456 a.C.) los vio en Etiopía. También mencionan encuentros (400 a.C.), Plinio el Viejo (23-79 d.C.) y Solino (s. III d.C.). Los monjes Teófilo y Sergio, quienes buscaban el lugar donde el cielo toca la tierra, llegaron a la tierra de los cinocéfalos, los que vivían con sus hembras y crías en cuevas. Seres fabulosos que formaban parte del imaginario de la época, tanto entre el vulgar como entre los más letrados. En general, los cinocéfalos eran descritos como de piel oscura, y se decía que, en vez de hablar, ladraban. Algunos alababan su sentido de justicia y longevidad. Varias descripciones hablan de hombres con cabeza de perro, cuyas hembras, sin embargo, eran hermosas mujeres normales. Es muy probable que los relatos sobre cinocéfalos se refieran en realidad, con ánimo despectivo, a las poblaciones de distinto origen étnico. En este sentido la figura del cabeza de perro no sería más que una burla, una agresión gratuita de los pueblos “civilizados” para con los que ellos consideraban bestiales. Este nuevo sentido del cinocéfalo como representante de pueblos extranjeros considerados bestiales por los romanos se ve claramente en las representaciones artísticas armenias de Pentecostés. Dentro de la misma tradición cristiana encontramos la figura de San Cristóbal, el santo con cabeza de perro. Durante siglos se lo consideró uno de los Catorce Santos Auxiliadores, al que se invocaba contra la peste bubónica. Pero en abril de 1969, bajo el papado de Paulo VI, se lo eliminó del santoral. Se permite, de todas formas, su representación iconográfica por motivos históricos.
Corto “No-a-perra”
El despertar de un perro errante.
“Creo que podemos comunicarnos con ello por medio de los ojos, el asunto no es tan diferente con un hombre perro. Suelo conversar con ellos, ya sea en las fiestas como también en el trabajo. Son más bien callados y no sueltan la botella mientras sus palabras resuenan como ladridos de experiencias que emergen mientras les demuestro confianza. A menudo me cuentan que los bozales dificultan su comunicación inhabilitando sus impulsos, balbuceando que el vestidito del perro del circo no le quedaba bien y como siempre una historia de amor en blanco y negro los envuelve en melancolía.”
Para mi el cine, es el avance de la pintura; una herramienta que puede transformar el objeto común en motivos pictóricos en movimiento, dentro de un cubo tridimensional, que al igual que el teatro, cambia de fondo a medida que pasa el tiempo con cierta atmósfera sonora. Seres que aparecían reales, mientras éramos niños e íbamos al cine o nos topábamos con una película en el televisor de nuestra casa, de esos films calificación “clásicos”, envueltos por ese aire ochentero, en donde el cine ha desarrollado muchos de sus guiones, bebiendo en fuentes literarias originales donde se ha recurrido a la transformación del hombre en animal como línea argumental del terror. Las películas de hombres lobo, como “The Wolf man” de George Waggner, o “An american werewolf in Paris” de Anthony Waller y otros títulos, seduce cualquier mente con alas a la experimentación, en una era en que la pintura o cualquier medio grafico es reemplazado por una simple pero glamorosa pantalla de televisión, que más de alguna vez, nos ha hecho soñar con la existencia de estas bestias peludas, que indomables, recorren las calles de la ciudad haciendo de lo suyo. Las clásicas películas de hombres lobo, llenas de efectos realistas sin la intervención digital, casi de manufactura artesanal, dan segundos de tensión que se concentraba en el momento que aparecía la luna llena y el personaje auto marginado, comenzaba la cruda transformación morfológica de sus entrañas, modificando toda resistencia interna, un cambio óseo de carácter funcional- anatómico, un retroceso instantáneo hacia lo cuadrúpedo, lo velludo, lo animal. Luego del trabajo de la cinocéfala, la performance tuvo su espacio dentro del estudio de los perro–humanos, registrado en soporte audio-visual, donde el dibujo es sustituido por un objeto real intervenido, el disfraz. Disfraz como extensión del dibujo, hablando de una especie de Licantropía, que es la habilidad o poder que tiene un ser humano para transformarse en Lobo o en Licántropo, "Hombre Lobo". La transformación puede ser temporal o permanente. Dejo a un lado la mujer perra, para indagar en el tema del Cinocéfalo, individuo al cual la vida no le sonríe, envuelto en esa misma oscuridad en que situaba a la cinocéfala. Una precariedad espacial, atribuida a la atmósfera de los personajes en mis dibujos, grabados, fotografías o pinturas que acompañan paralelamente mi estudio, incluyendo el desconformismo que sumergen en melancolía a estos dóciles, pero siniestros personajes. El trabajo teatral performático, plantea la relación hombre bestia, manifestado cuando la animalidad se hace presente en el comportamiento humano y del como se manifiesta en la situación de un personaje particularmente agobiado; similar al híbrido de Kafka en “Metamorfosis”, pero con la diferencia de que su hombre insecto no da indicios de requerir un detonante, un elemento externo, que en el cinocéfalo da comienzo al proceso de transformación morfológica. Cinocéfalo, hombre inmerso en la “rutina”, semejante al vaivén del deambular sin destino de los perros en las calles; las mismas que recorre Francesco Careri en Walkscape, cuando lo describe como un libro que narra la percepción del paisaje a través de una historia de la ciudad recorrida, no por perros, sino que por patiperros que con mapas erróneos pintaban rutas espectrales compuestas por sus cuerpos junto al ritmo de sus pasos. Walkscape pasea por el nomadismo primitivo, instalando el “deambular” como parte de la arquitectura en el paisaje, forma de arte autónoma, instrumento estético de conocimiento y como modificador físico del espacio atravesado; asunto, que en el registro visual del cortometraje, tiene lugar en el acto de recorrer buscando y reconociendo al mismo tiempo, una libertad de cuerpo y alma, que hasta ese momento había sido desechada. Hecho performático de trayectoria indefinida, pero con consecuencias de intervención con el paisaje, si tomamos en cuenta a los perros y su gente en el encuentro. Los perros al verme con el disfraz, no dudaron en repelerme, modificando el entorno del momento. Valparaíso, lugar donde los perros sobran y el extranjero piensa que los quiltros de acá son como las vacas sagradas de la India. Locación elegida por su atrezo antiguo, descuidado y generoso en recursos visuales. “Plaza de los perros”, ese lugar de todos los animales del bagaje y plintos desocupados. Ahí es donde intento moldear la idea de escultura clásica, remplazándola por figuras híbridas y fantasmales, dentro de su misma descendencia, en un sentido memorial, hablando de un pasado, tal cual como si fuesen santos, consolando a sus creyentes en las desolaciones. En un lapso profundo entre el sueño y lo conciente, al igual que el mito y la realidad, el “hombre” se sumerge en un hipnotizante programa de televisión, junto a un personaje parlanchín, que es el detonante del cambio espiritual y corpóreo, inducido a través de un monologo compuesto de pequeños fragmentos recogidos del libro “Fábulas de La fontaine”, en donde animales cotidianos como el gato, la vaca o simplemente el perro, parlanchean en un mismo idioma, aun cuando sean de distinta raza o especie (caricatura). Títulos como “El asno y el perro” o “El lobo y el perro flaco”, introducen al perro como actor, dentro de una anécdota con tono de antaño, lleno de fraseos antojadizos a lo subjetivo, con los cuales me apropio y doy pautas en el guión del relato. Desplazando el perro literal por un formato audio-visual, “traspaso de la idea al mito y este a una cercana realidad”. El modo plástico de operar en mi proyecto cinocéfalos, en donde pasando desde los primeras formas de representación como son el dibujo y en consecuencia el grabado, al uso de la fotografía y el video, intento acercar aun más mi bestiario a un cinismo individualizado y a una cotidianidad casi inmediata, palpable, creíble. Es en este momento cuando su mente se transforma, mediante una secuencia de imágenes ilustradas de perros, traducidos a ese imaginario bestial o en mera propaganda publicitaria. Lavado de cerebro letal a nuestro personaje, el cual lentamente comienza a mutar físicamente, como si padeciese de una espontánea hipertricosis lanuginosa (2) similar solo en lo físico, pero no en lo psíquico.
Cambio siniestro que no solo afecta al personaje en cuestión, sino que también la imagen policromática de la producción, es alterada, para dejarla monocromática con el propósito acercarme a un hecho científicamente comprobado que asegura que el sentido de la vista de los perros interpretan la realidad tan solo en blanco y negro, deficiencia con la cual también debe convivir. El Cinocéfalo al quedar despojado de sus colores, se ve obligado a adaptarse a este nuevo escenario de luces y sombras, en donde todo es instinto. hipertricosis lanuginosa Condición muy rara en la que todo el cuerpo, excluyendo las palmas de los pies y de las manos, está cubierta por cabello lanugo largo y sedoso. Esta anormalidad está comúnmente presente en el nacimiento, pero puede desarrollarse más tarde en el transcurso de la vida. Ya convertido sale al encuentro con su hogar, ese eterno circuito construido por calles poco iluminadas y otras congeladas, en un recorrido desorientado, sin destino, camina rápido encontrándose con los suyos y como siempre lo territorial prima por sobre toda sociabilidad haciéndola inaccesible.
La mayoría de las veces ocurre que el que llega después, es visto como sinónimo de amenaza que atenta con despojarlos de una propiedad de la que creen ser los dueños. Nuestro cinocéfalo es repelido por estos y sin otra cosa mas por hacer, da media vuelta y continua caminando por un parque de figuras fantasmales alusivas a los perros, dibujadas en el espacio con un trazo espontáneo, de colores estridentes por medio del programa de edición, citando un cierto culto y momento esperanzador para con el en su soledad. Queda postrado bajo una de estas representaciones de héroes y santos cinocéfalos por un momento, luego un humano lo incita a que lo siga, él acepta, pero en la trayectoria, el hambre es más fuerte que el deseo de compañía y al ver la carnicería, queda esperando algo, dejando ir ese posible dueño, incitado siempre por esa naturaleza que prefiere lo carnal, antes que la utopía de ser recogido del abandono y poder cuidar una casa.
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sábado, 22 de agosto de 2009
“Proyectando en el tiempo un destino incierto”Óleo sobre tela
120 x 120 cm.
2004
Soñar con el futuro nos vuelve expedicionarios flotantes y alegres .nadie puede detener el vuelo. Salen los que tiene que salir haciendo las cosas que deben hacer para colorear el espacio reservado a los deseos.
Un día dije voy a ser adulto d aquí en adelante.
“Gorros unisex”Óleo sobre papel
30 x 20 cm.
2000
Fue como una mosca.
Un día se poso en mi hombro y si darme cuenta la espante.
Si, la espante con un movimiento brusco de ternura y cariño.
No me di cuenta que la extrañaba.
Raro es no poder olvidar una mosca, pero lo pegajoso que dejo aqui, no se olvida fácilmente.
“Tren artificial”Óleo sobre tela
60 x 90 cm.
2009
Todo niño debiera tener un cuadro que lo acompañe por toda su vida.
Un trabajo dinámico que expanda su creatividad con formas sugerentes y juguetonas.
Un documento que guarde en secreto diferentes personajes y cosas aparecidas sin cuidado.
Y mientras crecen los registros quedan ahí junto a la inocencia, sumando otros sin ingenuidad.
“Perder la razón por culpa del trabajo, el amor y el sexo”Dibujo tinta intervenido
15 x 10 cm.
2001
El trabajo no reacciona mientras el corazón pida respuestas y el ego este por el suelo.
Las preguntas hechas por el alma son silenciadas por el cuerpo que retarda la maquinaria.
El ego esconde el cuerpo sin dejar rastro, conciente de lo amargo y que simplemente hay que olvidarlo.
“Alimento fácil”Dibujo sobre papel
20 x 15 cm.
2004
Debido a que poseen una animalidad difícil de controlar, es necesario tomar medidas, como ponerle unos calcetines en las patas, para evitar heridas con sus garras.
En ningún caso hay que interrumpir el acto porque podría causar daños en ambos animales.
Al anochecer capturaba a sus jactantes presas.
"Hacer perro muerto"Instalación
Sala Uno universidad Arcis Valparaíso
2007
Todo perro mimado necesita de un “traje”, la mascara que por debajo esconde la sucesión de otras.
Aquí perro que ladra muerde. Los gruñidos del cínico insolente intimidan al intruso. Amenazante, levanta la voz vociferando un parlamento repetitivo y subordinado, envuelto en ese escándalo que lo caracteriza.
La carnada esta tendida.
Cada personaje se ve amarrado a una insolencia, a medias o totales, las dos por igual buscan felicidad.
Insolencias pacificas o aplastante, dependiendo de quien las ejecute.
La insolencia siempre va a ser insolencia, tiempo, lugar o tipo de pelaje que sea, el clima se tensara, unos tendrán derecho a ladrar, mientras que otros de mordisquear.
“Retratando Cinocéfalos”Intervención fotográfica
Sala Uno Universidad Arcis Valparaíso
2004
Fotografía, capaz de capturar el presente sobre haluros y píxeles de una manera más cómoda.
Intervenida con diversos efectos como la nostalgia del pasado de una familia que vive en un mundo de segunda mano, dentro de una privacidad primitiva, de camas individuales para ocho, de harapos como puertas y mierda seca por doquier.
También existen simples maneras de cortar y pegar, que tienen la facultad de transformar o travestir las cosas proponiendo otro significado.
“Los negros de acuarela”Acuarela sobre papel
30 x 45 cm.
2008
Me entristece pensar en las galerías de arte como supermercados, pero es así.
Veinte, treinta, cincuenta por ciento de descuento, ¿aceptaran red compra?
El luto me corresponde mientras bailo en las ruinas, la televisión cumple y controla tus deseos.
“Gepetto de Cinocéfalos”Óleo sobre tela
65 x 70 cm.
2006
El invierno se fue cansado.
El estudio se impregno de paciencia, fueron años de buscar la forma.
El corazón no salía especificado en las instrucciones.
Era suerte la que determinaba el desenlace. Solo era cosa de esperar.
Recuerdo perfecto esa mañana en que el tiempo era mió, la figura se levanto diciendo: Ya estoy vivo.
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